26 de julio de 2010



Con el respeto a su persona, quiero dirigirme a Roque Valenzuela, Alcalde de La Barca:
Mi Respetado Alcalde: La lucha contra intereses perversos es comprendida desde la “no violencia” ante un enemigo poderoso y violento que no reconoce los derechos de pueblos o sociedades.
Es una lucha en defensa de las víctimas, que suelen ser las oprimidas por los poderosos. Porque son las víctimas, que no disponiendo de medios para su defensa, las que optan por la no violencia pacífica.
Recuerdo a LLuis María Xirinacs entre los años sesenta y setenta. Fue él quien puso de actualidad sus célebres y preocupantes huelgas de hambre reclamando la democracia y la amnistía.
Recuerdo las huelgas de hambre de los presos políticos en las cárceles franquistas.
Hoy, entiendo a los cubanos presos en Huelga de Hambre en su lucha por las libertades de su país.
Son comportamientos donde se lucha por unos valores trascendentes para los seres humanos y no admitidos por el poder. Es una lucha por el reconocimiento de la propia existencia en un mundo plural.
El problema del impago de nóminas por escasez de fondos, es ciertamente un problema económico, pero en ningún caso puede compararse con la dura y difícil situación que han llevado a las personas mencionadas a poner en juego su propia vida.
Respetable Alcalde de La Barca:
Estoy seguro que todo esto, Vd. lo entiende, pero yo quisiera también poder entender su comportamiento. Y no lo consigo, aunque le respeto.

16 de junio de 2010


Todo cambia. Hoy todo cambia. Que la vida sea un cambio constante puede considerarse como un elemento constitutivo de una sociedad dinámica. Además, los cambios siempre se anuncian para mejorar las condiciones actuales.

Sin embargo, aquellos cambios que propiciaban una carrera ascendente de las condiciones entre generaciones parecen haber dado al traste.

Hoy el cambio es a la baja. Todo cambia y todo baja. Bajan los salarios, bajan las prestaciones, baja el empleo, baja la seguridad, baja la autoestima y puestos a bajar, también bajan hasta las temperaturas a las puertas de entrada al verano.

Pero hay quienes no se conforman con que todo baje. Son aquellos que desean tener a su disposición la facultad permanente de que las condiciones puedan bajar a su antojo.

Los patronos de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales han buscado en las negociaciones por la reforma laboral romper el marco de la negociación colectiva y apoderarse a su antojo del instrumento de la seguridad en el trabajo.

Está claro que en el mercado no todos ganan y existen siempre quienes aprovechando las crisis se empeñan en quedarse con todo.

Cuando unos bajan en sus pretensiones otros no cejan en subir con las suyas. Así no es posible salir de la crisis.

18 de junio de 2008

La selectividad


Selectividad

Esto lo publiqué hace exactamente dos años en este mismo blog......

...En estos días se están celebrando los exámenes de selectividad. En el día de ayer, en el examen de historia se preguntó por el sexenio revolucionario 1868-1874 y por la transición española. Entre las dos propuestas, los estudiantes debían elegir un tema a desarrollar.

En este año 2008 se celebran los 40 años del Mayo francés. Aquella fecha en que los estudiantes de la Sorbona se tiraron a la calle reivindicando la paz en el mundo y rompiendo los esquemas de autoritarismo y estrechez que asolaban el modelo de coexistencia pacífica y la expansión de la Guerra Fría. En sus enfrentamientos con la policía, los estudiantes usaban materiales urbanos. “Debajo de los adoquines, estaba el mar” venían a decir. Creían en la utopía, y pedían lo imposible.

Los estudiantes universitarios españoles, todavía deben dominar con soltura conclusiones de momentos históricos que han servido de ejemplo para no repetir la historia en el caso del sexenio revolucionario, o bien para congratularnos de aquel modelo de transición a la democracia que continuamos exportando al mundo.

Esto es bueno, pero a los estudiantes españoles también se les debería preguntar sobre aquél periodo de la historia que nos llevó a creer que debajo de los ladrillos no había corrupción; que las hipotecas fueron suaves en sus costes y que los salarios una vez terminada la carrera superaban los mil euros; que nuestros hijos tenían todos guarderías infantiles; que los abuelos pudieron disfrutar de sus pensiones y no ejercieron de pensión de sus nietos.

Pero sobre este periodo no podemos preguntarles, es un tiempo de la historia que aún queda pendiente. Porque nosotros, sus padres, aquellos del Mayo francés, esperanzados del futuro, estamos construyendo un modelo donde unos pocos se lo están quedando todo y a la mayoría les alcanza a lo más mínimo. Y si la solución es trabajar 65 horas como Europa nos propone, estamos propiciando que ellos, nuestros hijos, los estudiantes de hoy tengan que ser protagonistas, cuarenta años después, de un nuevo Mayo español.